Seguro que no sabe

Hoy me metí en un gran enredo. La pita de mi tabla se enmarañó en mi brazo después de caer de una ola de regular tamaño, dejando mi mano impresionantemente hinchada producto del tremendo tirón;lo que me obligó a salir del mar con un dolor tan fuerte como el que me producía perderme las espectaculares olas de la última crecida.

Con la tranquilidad que te otorga estar asegurado en una de estas compañías que anuncian que todo es pacífico, llamé al número de emergencias que indica mi carné.

Como se trataba de una emergencia, marqué el número 0 de “atención inmediata” escuchando seguidamente una dulce voz:

Sí señor, ¿en qué lo podemos atender?

Señorita, tengo una emergencia y necesito que me diga cuál es la clínica más cercana ya que estoy en el sur y necesito atenderme lo antes posible.

A  lo que ella responde:

-Un momento señor, le comunico con el anexo de emergencias

-¿Cómo, no estoy llamando a emergencias? Lo único que necesito es que me digan cuál es la clínica más cercana.

-Sí señor lo comunico, y me dejo esperando.

Luego contestó otra persona, esta vez un hombre de lo más amable:

-Buenas tardes señor, en qué lo puedo atender?

Nuevamente le explico todo mi rollo con número de póliza incluido, solicitando la clínica más cercana.

– Ah señor, tenemos muchas!  respondió con orgullo.

Si claro, ¿pero la más cercana? pregunté.

-Bueno, ¿Cuál desea?

-La más cercana!

-Un momento por favor y me dejo esperando varios minutos

-Señooooooooor -tipo tono Magaly Medina- ¿Me puede decir solamente cuál es la clínica más cercana?

Luego de varios segundos, muchos diría yo, me responde:

Ok, la clínica más cercana está en la Avenida Javier Prado en San Isidro.

-Javier Prado!

-Pero si estoy en el sur, en San Bartolo. ¿No hay una más cerca?

-Muy bien señor, espere un momento.

La llamada contaba seis minutos cuando decidí que mi mano se curaría sola y colgué.

Luego vino a mi mente toda esa publicidad tan bien realizada para esta prestigiosa empresa de seguros, con espectaculares paneles en el sur, millonarias pautas en TV con costosas realizaciones, avisos de una página en los diarios, meses de coordinaciones, presentaciones, producciones, ideas, discusiones de creativos con ejecutivos y clientes, filmaciones, en fin, miles de horas invertidas y cientos de personas involucradas en el desarrollo de la campaña publicitaria y pensé:

¿Cómo toda esa imagen tan bien lograda se puede venir abajo gracias a una recepcionista mal capacitada o a un empleado totalmente ineficiente que no sabe responder ante una emergencia?

Hoy, sigo con mi mano hinchada pero mañana, con una nueva empresa de seguros.

http://www.crecenegocios.com/errores-en-el-servicio-al-cliente/

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