El mural del tiempo

Hoy, sin pensarlo, me transporté por el tiempo hasta mi infancia, donde en un arranque de locura, diseñé un mural abstracto al más puro estilo de Dalí, quien influenciaba mis gustos surrealistas por los años setenta.

Era una tarde donde decidí expresar mi vocación artística-  y porque no- mi rebeldía a través de mis témperas Teckno, plasmando mi estado de ánimo y personalidad irreverente exactamente en el centro de la pared de mi cuarto.

-Pintaré un mural

Exclamé con colorida emoción, al mismo tiempo que sonreía frente a la  pared recién pintada con el clásico blanco humo; único color de moda de aquella época.

Al día siguiente de mis primeras expresiones artísticas: ladrillos tipo Pink Floyd, calaveras encontradas-una riendo y otra llorando sangre- manos atravesadas por raíces de árboles y miles de locuras propias de esa época, estaba listo para recibir las críticas y elogios que nunca llegaron.

Al contrario, solo conseguí el enojo y la censura de mi viejo quien me pidió que borrara todo lo pintado de inmediato.

-¿Te volviste loco?- Gritaba.

-Hoy mismo borras esas locuras y me pintas la pared con tu propina carajo!

 

Como era de esperar, esto nunca ocurrió y solo avivó mis pinceles para continuar mi obra maestra.

Así, pasaron los días entre brochazos, gritos y disgustos de mi viejo que poco a poco se hacían menos sonoros y notorios conforme avanzaba mi expresión artística.

-¿Sigues pintando huevadas en la pared?

Decía intrigado por mi tremenda desfachatez.

Mientras tanto, el mural crecía inversamente proporcional a los enojos de mi padre quien aburrido por mi indiferencia y frescura, había tirado la toalla luego de que sus gritos no tuvieran eco en mí.

Finalmente cuando el mural estuvo terminado y yo dormía, mi viejo ingresó sorpresivamente a mi cuarto a altas horas de la madrugada con un amigo con quien había compartido varios vasos de whisky. Encendió la luz, se paró frente al mural y le dijo con orgullo tambaleante:

-Mira lo que pinta mi hijo!, ¿no es acaso todo un artista?

 

Entre sueños, disfruté de ese maravilloso momento de gloria que abriría las puertas de mi nueva faceta, la que pintaría mi futuro como creativo y que hoy mágicamente descubro, tiene también mi hija de 12 años, quien coincidentemente acaba de pintar todo su baño con diseños de colores obviamente sin mi permiso.

Un Increíble viaje por el mural del tiempo que mi hija ha pintado y que muy lejos de censurar, apoyaré sin molestarme ni tardarme tanto como lo hizo mi padre

4 thoughts on “El mural del tiempo

  1. Tu relato me hizo recordar cuando, al igual que tú, dibujé un condorito Hippie en la pared de mi cuarto. Lejos de un gran aplauso lo que conseguí, por parte de mi padre, por que mi madre estaba super orgullosa, fue un castigo de una semana sin TV… jajaja.. Hace algo mñas de un año dibujé en la pared del pasadizo de mi casa al Capitán América.. El reniego fue de mi esposa pero si hubieses visto la carita de elgranrafa cuando, al despertar descubrió mi dibujooo.. Lo máximooo.!.. Gracias mi Hermano.. Buena Vibra..

  2. … siempre creativo Christian, eso se lleva en los genes… y los genes lo llevan a uno a expresarse (el arte es mera expresión genética) ya te imagino con el rostro de admiración y alegría al ver no solo a tu hija expresándose, sino al verte pintando tu mural (que buena historia!)

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