La entrevista

Julio 1986.

Treinta años pasaron y el recuerdo se mantiene intacto.

Invadido por los nervios, esperaba mi primera entrevista de trabajo sentado en un clásico sillón de recepción de una imponente casona antigua de la avenida Basadre. Sería atendido por el director creativo de Publicitas Imaa, una importante agencia de Publicidad a la que postulaba sin siquiera saber el cargo que podría ocupar.

Solo quería hacer comerciales como el publicista de la recordada serie Hechizada al que se le ocurrían ingeniosos slogans.

Un par de comerciales como modelo bastaron para darme cuenta que lo mío era la publicidad pero detrás de cámaras, como director creativo.

 

-Te están esperando Christian.

Subiendo, segundo piso a la izquierda, Departamento Creativo– me dijo la hermosa recepcionista de la agencia.

Una emocionante mezcla de nervios y adrenalina aumentaba con cada peldaño hasta tocar la puerta.

-Adelante-  dijo una imponente voz femenina.

Con asombro, descubriría que no era un director creativo el que me entrevistaría. Era La Directora Creativa de la agencia, una señora rubia que mostraba gran seguridad al hablar.

Toma asiento– e inmediatamente comenzó la entrevista.

El saber que el director creativo era en realidad la directora creativa me sacó de cuadro tanto como sus preguntas. Sin embargo poco a poco la entrevista se hizo muy amena hasta el punto de presentir que me ganaría la confianza de mi entrevistadora quien a pesar de ser la primera y única mujer creativa de esos tiempos -poseedora de gran experiencia y reconocimiento- era muy sencilla y extraordinariamente amable conmigo.

La química, fue instantánea.

Al parecer, ella encontró algo en mí.

Un potencial creativo gracias a las respuestas pausadas, ingeniosas y muy bien pensadas que trataba de dar con total seguridad a pesar de mi juventud.

Era mi día. Estaba seguro.

Al finalizar la entrevista estreché su mano con la esperanza de que me llamarían para el empleo pero antes de levantarme de mi silla me diría:

-Una última pregunta, ¿tú tomas?

Absolutamente descuadrado con la más inesperada de sus preguntas, un silencio invadió mi mente dejándola en blanco sin saber qué responder.

Claro que tomo, y me encanta el ron con Coca Cola. Pensé sin saber aún qué respondería.

¿Sería una prueba? ¿Debería decir la verdad? ¿Por qué me preguntaba eso?

Resignado a esperar cualquier comentario que pusiera en riesgo mi futuro empleo decidí decirle la verdad:

-Sí. Me encanta el Ron-

-Me agrada tomar ron con mis amigos y mientras lo hacemos, voy sacando la etiqueta de la botella de forma muy cuidadosa para luego pegarla en la pared de mi cuarto.

Unos coleccionan cajetillas de cigarros , otros estampillas, yo, colecciono etiquetas de Ron Pomalca, pero solo de las botellas que comparto con mis amigos-

Mientras contaba mi relato con total confianza, los ojos de la señora se hacían cada vez más grandes al escuchar mi inusual y poco apropiada historia en plena entrevista de trabajo.

Cuando creía que todo había acabado para mí por ser sincero, ella nuevamente estrechó mi mano diciendo:

-Ok, te esperamos mañana, ven a trabajar con nosotros- añadiendo con una gran sonrisa:

-Ah, y te quiero contar algo. Nosotros llevamos la cuenta de Ron Pomalca.

 

Días después, descubriría que había llegado a trabajar a la agencia dirigida por la gran Silvia Dammert, mi mentora y creadora de uno de los comerciales más memorables de la historia de la publicidad peruana, a quien agradezco haberme dado el honor de trabajar a su lado.

 

Aquí el comercial

 

 


 

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