A golpes se aprende.

Recuerdo un día que Thomas F -compañero de clases-llegó al colegio con un extraordinario reloj que había heredado.

Con gran entusiasmo reunió a un  grupo de amigos de la promo en pleno recreo para mostrar los beneficios del reloj, entre ellos su función anti golpes.

Con notable orgullo arrojaba su reloj desde un metro de altura hasta el suelo para demostrar su resistencia.

Cada uno de los que nos agrupamos para ver la demostración  le pedíamos que volviera a arrojar su reloj cada vez más alto mientras nos sorprendíamos  cómo golpeaba el piso una y otra vez sin sufrir daño alguno hasta que llegó el Gordo Garcia. 

-¿Es anti golpes ?

Preguntó con su cacha característica.

-Claro dijo Thomas

-A ver dijo el Gordo lanzando el reloj hasta el cielo.

Luego solo Dios  supo a dónde fueron a parar la luna, las manecillas y las decenas de piezas que salieron disparadas al impactar contra el piso del patio del colegio al lado del quiosco.

-No es anti golpes añadió el gordo.

Thomas nunca supo cómo y menos a qué hora reclamarle.

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