Metamorfosis 40

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Estoy ingresando a la Costa Verde a setenta kilómetros por hora.

De pronto, recuerdo que hay cámaras de seguridad y bajo la velocidad.

De setenta, disminuyo a sesenta.

Poco a poco comienzo a envejecer.

Me encorvo a ritmo lento y pausado hasta llegar a cincuenta kilómetros por hora.

Me arrugo.

Continuo bajando la velocidad.

Me siento Kafka en plena metamorfosis.

Me he transformado en la abuelita de Tweety.  Estoy manejando tan lento como ella.

Los autos zumban mis oídos. Me encojo.

Todos miran asombrados cómo me desplazo a tal velocidad.

Cuarenta kilómetros por hora: Velocidad máxima permitida en la costa verde.

Mientras los insultos me rebasan a toda velocidad, aparece una camioneta Cherokee por mi espejo retrovisor tratando de pasarme a solo cincuenta kilómetros por hora.  Diez kilómetros por encima del nuevo límite establecido por nuestro brillante alcalde.

Yo, sigo a cuarenta kilómetros por hora como lo marca la nueva señalética, hasta que desesperadamente, me sobrepasa la Cherokee.

Es un anciano al volante y como copiloto -para mi asombro- lleva a la verdadera abuelita de Teewty.

Sí, la del comic.

Una viejita de pelo cano, moño y anteojitos redondos que muy furiosa me mira al pasar con cara de pocos amigos.

La abuelita y su esposo no pueden creer lo lento que voy.

Increíble. Yo tampoco.

Nadie puede ir a cuarenta kilómetros por hora en la costa verde. Nadie.

Otro error más, consecuencia del trabajo improvisado de un alcalde terco que no solo le roba al mar con su improvisado y falto de estudios de impacto tercer carril,  ahora también quiere robarnos hasta nuestra paciencia, ordenándonos prepotentemente ir a una velocidad que ni la abuelita de Tweety soportaría.

http://utero.pe/2015/08/21/la-municipalidad-de-lima-no-tiene-la-mas-pa-idea-de-que-hacer-con-la-costa-verde-y-te-lo-demostramos/

 

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