El reloj

MAIA

Nadando con la menor de mis hijas, no se me ocurrió mejor idea que jugar con ella a recoger objetos del fondo de la piscina donde siempre jugamos.

Busqué chapitas y piedras sin encontrar nada que arrojar hasta que pensé que sería más emocionante si tiraba mi querido reloj al fondo del agua.

Un reloj que me acompaña desde muchos años dándome, la hora, la fecha, la fase lunar y la tabla de mareas entre otras cosas que lo hacen absolutamente valorado y apreciado.

Un reloj con mucho valor no solo económico, sino sentimental ya que me lo regaló-algunos años atrás- mi esposa, la madre de esta hermosa niña quien asombrada e incrédula miraba como se hundía hasta el fondo de la piscina y que intentaría rescatarlo como sea.

Una y otra vez lanzaba el reloj cada vez más lejos para bucear juntos hasta el fondo de la felicidad.

Fue así que descubrí en algunos segundos que este reloj también marcaba otro tipo de tiempo.El que dedicamos a nuestros hijos especialmente cuando son pequeños y que muchas veces dejamos pasar sin saber que tenemos los años, los días, las horas y hasta los minutos contados.

Un reloj que me enseñó que el tiempo pasa volando. Y que también puede pasar nadando, corriendo o saltando.

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